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Hace unos catorce años tomé mi primera clase
de patchwork y desde entonces no he parado tanto de aprender
como de enseñar. Una de las cosas interesantes del
patchwork es que puedes aprender algo nuevo cada día.
Esto contrasta, por otra parte, con mi admiración
por los Amish y sus quilts, que no están interesados
por "lo nuevo", sinó en recrear una y otra
vez sus tradiciones sin evolucionar demasiado.
Además de la tienda, venta por catálogo y
los cursos, intento llevar paralelamente una carrera como
"quilt artist", aunque no siempre es fácil.
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